JAMES SALTER SIN REVERENCIAS

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Me entra un washapp de Rodrigo:

«Dime un libro para recomendar. De lo mejor que hayas leído recientemente».

Y le contesto de inmediato:

«Quemar los días. Autor James Salter. Aciertas seguro.»

Di con Salter de casualidad este verano mientras merodeaba por la tienda de Amazon, actividad fascinante, por cierto, una  gozada, por lo bien organizado que lo tiene la gente de Bezos. Me gustó el título, no había leído nada del tipo, curioseé un poco y me decidí a comprarlo. Se convirtió en el libro más atractivo del verano.

James Salter (1929) es un escritor atípico. Formado en la disciplina de West Point, salter 1fué piloto de combate con las fuerzas aéreas norteamericanas antes de dejar el ejército y dedicarse a escribir. Pocas veces se pueden encontrar páginas tan apasionadas sobre el arte de volar jugándose las pelotas delante o detrás de los cazas enemigos. Salter escribe crudo, sin adornos, y le sigues subido en una vagoneta de la montaña rusa mientras te lleva sin respiro de un lado a otro, de la guerra a Hollywood, de París a Sahngai, de Robert Redford a Shaw,  hasta que te sorprendes con la boca abierta.

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Seduce con descripciones brutales. Habla por ejemplo de la ruina de su padre: «Parecía un caballo reventado. Intentamos animarlo a seguir adelante. Sólo iba a tumbarse media hora, decía. Mi madre y yo nos quedábamos en el salón, aplastados por la irrevocabilidad de aquello mientra él yacía en la cama en la ciudad donde se había propuesto triunfar. Durante esos días pronunció dos frases en triste compendio: «Nunca me olvidarán» y «Estoy muerto». Las dos eran ciertas.»

De los grandes personajes de la guerra: » De Shangai, llegó un comandante sin graduación a quien conocí en una partida de cartas. Se llamaba algo así como O´Mara. De 35 años, tenía el desparpajo de un contrabandista de bebidas salter 4alcohólicas. Echaba las cartas en la mesa con un chasquido y decían que había ganado mucho dinero, veinticinco mil dólares . El no negó la cifra. Tenía un juego de palos de golf flamante, un abrigo de piel de camello y un Cadillac descapotable. No obstante, por encima de todo eso yo admiraba la impresión que ofrecía de hombre capaz de afrontar cualquier adversidad. Lo que entonces no sabía, y quizá tampoco el propio O´Mara, es que él ya había agotado su suerte».

Del escuadrón de pilotos: «Poseía una destreza innata a la vez que adquirida, junto con sangre fría, y la paciencia furiosa de un león que yace entre la hierba alta. Todo coronado por la ausencia de sentimentalismo. Existen ciertas personas indestructibles -jefes de formación, mecánicos con los dedos entumecidos por el frío; coroneles sombríos de ojos enrojecidos por transnochar-, y todos tienen una cosa en común: son los diques que impiden el paso de la indiferencia y la sensación de sinsentido de la guerra.»

Su primer encuentro con Irwin Shaw:  «Sin saberlo, me descubrió París, fue mi

salter 6Virgilio, conciso en sus descripciones, irrefutable, aficionado a la bebida. Años más tarde le oí dar un consejo: nunca reverencies a nadie. El no reverenciaba a Europa. Al llegar, tiró su abrigo en el sofá del viejo continente.»

Las fiestas: «Esa primera noche fue como el baile que Emma Bobary nunca olvidó. En a cena había catorce invitados, incluida una joven actriz peruana que lucía un vestido negro de seda con un escote asombroso. Un hombre la llevó aparte para decirle: «No sé con quién has venido, pero no te irás a casa con él. Dalo por hecho.»

La escritura: «La verdad es que, al principio, él vio en mí la arrogancia del fracaso. Yo había escrito dos libros, pero mi poder residía en que no había conseguido nada. Mi fuerza estribaba en que mi nombre era desconocido».

Del cine: «Los que me caían mejor eran los productoes, quizá porque yo me parecía más a ellos o porque su cometido era tener siempre dinero, o tal vez por salter 7su aguante. Eran como prospectores, optimistas, dispuestos a trabajar durante años con la esperanza de un golpe de suerte».

Las estrellas: «Viajé en coche a Taos para intentar que un actor llamado Dennis Hopper se interesase en el papel. Estaba tan embriagado de sí mismo que me ahuyentó. El hecho de que se paseara de un lado al otro armado, temiendo por su vida no se sabe por qué, no me pareció alentador.»

El destino: «Me había regalado un libro de poemas de Rilke en el que se incluía uno que parecía escrito para mí. El poema describía una estatua hermosa,  y justo cuando parecía que se alargaba demasiado llegaba el sorprendente verso final, que sólo decía: «Debes cambiar tu vida».

Me gusta especialmente el final del libro, pero no lo voy a poner aquí para no quitarle a nadie el gustazo de encontrárselo. James Salter es un buen chute de literatura, sin grandes adornos, sin concesiones. El libro es un susurro de alguien contándote su vida. Un relato coherente, una voz serena. Una compañía animada y espléndida con un solo error, con un pero inevitable: que se acaba.

Y al terminar recuerda y apúntate la frase del viejo Shaw: «Nunca reverencies a nadie». Ni siquiera a Salter.

3 thoughts on “JAMES SALTER SIN REVERENCIAS

  1. Estoy leyendo precisamente «Quemar los días». Y coincidiendo con el capº en que trata a fondo Salter su estrecha relación con Irwin Shaw, he llegado felizmente a esta pagª. Leída a fondo me ha encantado. Soy antiguo dmirador de James Salter, del que se dice con asiduidad, que es el mejor escritor USA vivo.
    Fan impeniente de la aviación, compré, cómo no, «Pilotos de caza» Nunca había leído la guerra aérea de Corea con el prisma, a veces frío y distante, con que lo hace Salter en su primera obra publicada. Pero atrapa. El final es un poco abrupto, pero es «made in Salter». No dudé en comprar la película basada (libremente) en su libro «The Hunters» (1958). «Entre dos pasiones» se tituló en castellano. Al verla me die: Algo es algo. Y ahí quedó la cosa.
    También por azar en una Biblioteca Pública de mi ciudad con el libro que rcmiendas. Puedo confesarte que pensaba leer solo hasta el final de su vida activa de piloto de caza, pero tras disfrutar (y quedar impresionado) con el capº dedicado a su paso por West Point, pero sobre todo tras acabar el relacionado con Irwin Shaw he decidido leer el libro completo.

    ¿Has leído algo más de James Salter? Me gustaría seguir esta conversación. Aunque me temo que han pasado dos meses de este tu acertado artº s/Salter.

    Un saludo

  2. Amigo James:

    Te contesto por esta vía sencillamente porque es la pagª que abro diariamente para ver el correo. Y porque soy muy inexperto en esto del Internet. Confío en que sigamos comiunicándonos por ella, pues veo nos unen «intereses comunes, ¿no? Espero, pues, me disculpes.

    Y además así podré enviarte alguna foto si se tercia, como esta vez, que tengo dos a enviarte.

    Pero vayamos a lo importante. Siento decirte que no tengo el libro «Pilotos de caza». Sencillamente lo he leído, varias veces, sacándolo de la Bcª Municipal de Burgos, donde resido.Repasando mi anterior mensaje, utilicé «compré» cuando quise decir «leí».

    Interesado en ayudarte he ido a Iberlibro, y tiene en su fondo 7 libros de Salter, en castellano, pero por desgracia no está el que buscas. Entré en Amazon.es y está agotado, en castellano. Te puedo dar los datos del libro: 1ª Ed. El Aleph, Barcelona, 2003; ISBN: 84-7669-617-5.

    Por si estás interesado. En la Bcª, te podría facilitar los títulos y los datos de ésos títulos, pero 1º entra en w.Iberlibro.com, a ver los que te interesan.

    Ignoro si puedes leer en inglés, en caso afirmativo creo que Amazon te serviría.

    Estoy en un Foro de Simulación aérea. En el apartado de Libros; todos de «aviones», claro. Y también de pelis. Alguna vez he escrito sobre «Entre dos pasiones», la peli que supongo conocerás basada «libremente» en la novela de Salter. Si te interesa el tema, profundizaré más en él, en nuestro siguiente contacto, que espero sea pronto

    Hasta entonces, un saludo

    Jenisais

    ate: Sun, 29 Dec 2013 18:27:31 +0000 To: perezcarrera@hotmail.com

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