TODOS LOS MUERTOS POSIBLES

 

revolucion 1

Ya están desfilando los mil seiscientos trabajadores de lo que fue Canal Nou. Al gobierno valenciano le da igual, no hay problema. Ya fijarán una fórmula para pagar compensaciones millonarias a los amiguetes de las productoras que se quedan sin negocio. En cuanto a los despedidos,  buscarán la  manera de quitárselos de encima con lo mínimo. La teoría de Alberto, como la de Ignacio, es la misma, muy sencilla:  «Sin trabajadores me quedo la tele, pero si es con periodistas y demás escoria, entonces no, mejor la vendo o la liquido».

El tema de los canales autonómicos tiene sólo dos preceptos: propaganda y negocio. Y han ido a saco con los dos,  aunque de forma tan brutal, tan infame, tan descarada, que se han quedado sin audiencia y las han arruinado. Entonces echan a los currantes,  se lavan las manos y a buscar otros negocios, porque cerca del poder hay mucha gente que tiene que seguir trincando.

En el Parlamento de Cataluña, en la comisión de investigación de Bankia un diputado se quita una sandalia y se la enseña amenazadoramente a Rodrigo Rato mientras le llama ganster y grita «¡fuera la mafia!». Rodrigo aguanta impertérrito porque sabe que fuera le espera el coche oficial y que sus amigos jamás le dejarán caer en desgracia. Las miles de familias que se arruinaron con las tramposas preferentes no les importa en absoluto. Nada.

Tampoco los parados, ni los enfermos en lista de espera, ni los que tienen que pagarse una ambulancia porque no tienen manera de llegar al hospital; ni los que no pueden salir de casa y les han arrebatado la asistencia, ni los ancianos que no tienen donde caerse muertos, ni los inmigrantes, ni los desgraciados que van a colegios públicos que se caen a pedazos; ni los desahuciados que ya no pueden pagar la hipoteca y tienen que irse a vivir a la calle, ni los que rebuscan comida cuando no les cogen en los comedores sociales por falta de sitio… nada, no les importa nada. No hablan de ellos, no existen. Los muertos que vayan pasando al fondo. Todos los muertos posibles.

revolucion 2

 

El tipo de la sandalia estuvo bien cuando le preguntó a Rato:

-¿No tiene miedo?

Y el otro contestó altanero:

-¿De quien, de usted?

-No. De que un día la gente se canse. De que ya no aguante más.

Ahí por una décima de segundo, a Rodrigo se le descolocó la corbata. Pero fue un momento. Enseguida se repuso. Apretó el culo y consiguió una vez más meterse  la conciencia para dentro.

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