EL DANDY

 

Mouninho 1

Mourinho es un tío elegante. No cabe duda. Siempre va dejando rastro de su buen gusto, su generosidad, ese savoir faire que le adorna allá donde vaya; llámalo tacto, habilidad, mano izquierda, qué se yo. El hombre, la verdad, es que se gana el respeto de su entorno. Ahí está Karanka. Qué generosidad, qué desprendimiento. Quién le iba a decir al bueno de Karanka que el jefe le cedería el puesto cada dos por tres en las ruedas de prensa después de los grandes partidos de su equipo. Que rápido estuvo Mourinho al entender que al que querían ver los periodistas, al que reclamaba la gente, el que de verdad tenía algo que decir en el club era Aitor y no José. Y entonces, de inmediato,  haciendo gala de su proverbial humildad, se quitó de en medio, cedió el protagonismo, otorgó el centro del escenario a su número dos, para que Karanka brillara por sí mismo, iluminase la sala de prensa y definiera de forma precisa la filosofía de un club como el Real Madrid.

 

También anduvo fino con Adán. Aquello sí que fue una obra maestra del buen gusto. Que fino hiló, con qué cuidado protegió la sensibilidad del chaval, cuando de pronto decidió darle la titularidad alegando que el capitán Casillas estaba atravesando un bache y que el segundo era el que realmente demostraba una forma espléndida. Qué grande. Inmenso. El chico estaba que no se lo creía, mientras el gran timonel, el hombre que todo lo sabía y que mejor que nadie medía la psicología de su tropa, levantaba el mazo y lo estrellaba en la cabeza de Iker, sacando al estrellato al joven Adán. Pero qué casualidad. Las travesuras del fútbol son malvadas. Pues ¿no va y resulta que Casillas se lesiona, momento en el que Moruinho debía refrendar su gran apuesta?. Pero entonces el dandi torció el gesto y miró para otro lado y cuando se cruzaba con Adán se hacía el tuerto y murmuraba con Karanka el cambio de color de su libreta. Y entonces ficharon a Diego, y dejaron al segundo portero cayendo a los infiernos por el sumidero, mientras por fin comprendía que había sido arteramente utilizado para castigar al líder.

Mourinho 2

Y es que Mourinho es un dandi. Parece ser que su película favorita es Wall Street, que la ve obsesivamente y que cada vez que Gordon Gekko dice aquello de que si quieres un amigo cómprate un perro, el hombre se retuerce en el sofá y escupe una carcajada siniestra. Sus hijos ya se han acostumbrado.

-Qué le pasa a papá.

-Nada, que está viendo otra vez la peli esa de Oliver Stone.

-Jobar, qué pesado.

 

Pero la última de Mourinho es de fábula. El día que la FIFA premió a Vicente de Bosque como mejor entrenador del mundo (igual hasta se lo merecía), Mourinho excusó su presencia en la gala, alegando que motivos urgentes y personales le retenían en la capital de España. Lástima que como los periodistas son unos cabrones, alguien sacó unas imágenes de aquella tarde, en la que Mourinho estaba pasando el rato con unos colegas viendo el entrenamiento del equipo de su hijo, evento  que se repite cuatro o cinco días por semana. Pero no era verdad. Y lo ha explicado con gallardía. No aquí, no. Que para eso es un dandi. Se lo ha dicho a la televisión portuguesa. La verdad de la verdad es que le filtraron que todo era un amaño, que era una patraña, que era una monumental mentira. Que lo que pasó es que hubo un contubernio general del mundo del fútbol para premiar al último campeón del mundo y de la Eurocopa, una cosa sin duda incomprensible para el común de los mortales. Cómo iba nadie a votar a Del Bosque estando de por medio el gran Mourinho. Y entonces el dandi va, se levanta y lo denuncia. Para que todo el mundo se entere.

 

Dicen que cuando se lo contaron a Vicente del Bosque, éste como siempre no le dio ninguna importancia. Bah, cosas de Mourinho. Pero los que le conocen bien, supieron que no le gustó nada. Que le pareció triste, injusto y de mala sombra. Que no torció el gesto, ni dijo, nada. Que no se le nubló la vista ni se le alteró la sangre. Pero sus más íntimos se dieron cuenta. Le pareció tan lamentable, tan rastrero lo que dijo el dandi, que al mister de Salamanca, al campeón del mundo… se le torció un poco el bigote.

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