ENTREVISTA A VICENTE DEL BOSQUE EN SU DESPACHO DE LA FEDERACIÓN ESPAÑOLA DE FÚTBOL. LAS ROZAS.
Nunca conseguirás poner a todos de acuerdo, así que actúa como te dicte la conciencia.
¿Y eso se lo dice usted a los futbolistas?
Bueno, es lo que yo hago y sí de vez en cuando hablamos de estas cosas. Son valores de vida.
-Oiga es usted un fenómeno.
¡No hombre no!
Tiene un despacho Vicente del Bosque que no es acorde ni con su estatus ni con su estatura. Porque es un hombre físicamente muy grande y es campeón del mundo. La mesa es muy pequeña y se le ve un poco incómodo detrás de la pantalla del minúsculo ordenador. Pero lo peor de todo es que la ventana da a un muro triste y gris cuando todo el mundo sabe que la ventana tendría que dar a un campo de fútbol. Y mira que los hay en la sede de la Federación Española pero no se a quien se le ha ocurrido ponerle un despacho tan discreto al hombre que dirige los designios de la mejor selección del planeta.
Un día le dije a Guti que se cortara el pelo.
¿Y qué le dijo?
Que no le daba la gana.
¿Y usted que le dijo?
Pues nada. Que si no quería, pues que no se lo cortara. Tampoco es para tanto.
Porque Vicente del Bosque sabe medir de forma impecable la autoridad. Y le importan más valores como la solidaridad, el talante, la prudencia. Me cuenta que una de las cosas que más le asombró durante el Mundial es que tenía tres porteros y sólo jugaba uno. Y que los otros dos (Pepe Reina y Víctor Valdés) vivían, entrenaban y disfrutaban como si fueran el primero.
Cuando perdieron el primer partido contra Suiza habló mal de usted Luis Aragonés.
Bueno, no tiene importancia. Yo siempre le he dicho a los futbolistas que del anterior entrenador hablen siempre bien. Y de mi directamente que no hablen.
Y sin embargo cuando les dieron el Principe de Asturias, usted pidió a Luis que se uniera al grupo para recibir el premio.
Sí, bueno, estaba por ahí y me pareció lo más indicado.
¿Tiene facebook?
No, eso mis hijos.
¿Fue un galán de joven?
No, hombre, no me preguntes eso que llevo muchos años casado.
¿Ha cambiado mucho de cuando llegó a Madrid con 17 años?
Te voy a decir una cosa. Me acuerdo mucho últimamente no sé por qué de aquel chico que llegó de Salamanca. Madrid me formó como futbolista y como hombre. Y creo que no, que no he cambiado en casi nada.
A veces parece cansado Vicente del Bosque, mientras le hago preguntas y más preguntas, pero no hace ni un gesto para que termine la entrevista. Y cuando acabamos y se va, con expresión amable con paso lento, sé que nunca se quejará de lo pequeño que es su despacho ni de que al paisaje de su ventana le falte un campo de fútbol. Realmente le da igual. Ha conseguido lo más grande a que puede aspirar un profesional del fútbol . Y me cuenta que lo que más miedo le da es que alguno de sus hijos deje de estudiar o se despiste. Me quedo pensando que, desde luego, yo me pondría en manos de un tipo como este.
